La mirada de Juan Pablo

Viernes, 12 Marzo 2010. Por UNICEF España

Francisca Palma, Oficial de Comunicación de UNICEF Chile, escribe desde Chillán para ‘Cuaderno de Terreno’

Juega con sus amigos en medio de los escombros que se apilan fuera de las vetustas casas. Pese a todo, le gusta su barrio. Juan Pablo Venegas, de 12 años de edad, vive en la población de Mardones, ubicada al suroriente de Chillán. Distante a sólo 100 kilómetros del epicentro del terremoto de 8,8 en la escala de Richter, que sacudió Chile el pasado 27 de febrero de 2010.

El centro del barrio donde vive Juan Pablo se vino abajo porque las casas son de adobe y con tejado de arcilla. Su casa sólo se vio afectada con detalles menores, no así las de sus vecinos más cercanos que perdieron la totalidad de sus bienes. “Estoy seguro de que saldremos adelante de esta situación. He visto a mis padres nerviosos, y sé que hacen un esfuerzo por no mostrarse irritados en estos días”, dijo Juan Pablo, quien con una mirada triste hurga encontrar respuestas a todo lo sucedido.

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Juan Pablo Venegas vive junto a su familia en Chillán, capital de la Provincia de Ñuble, y como muchos niños de esta, comenzará el año escolar el 15 de marzo;  © UNICEF/2010/Miguel Lagos

Juan Pablo es uno de los más de 50.000 niños y adolescentes afectados directamente por las secuelas del terremoto en Chillán, y a quienes en estos días se les dificulta conciliar el sueño pensando en qué momento puede ocurrir otro terremoto. No obstante, las niñas y los niños, a 10 días del terremoto, ya juegan a la pelota en la calle y se van acostumbrando al nuevo paisaje de su realidad.

Como en todo, siempre hay algo positivo. “Todos los vecinos colaboran y comparten como si hubiesen sido amigos toda la vida”, agrega entre risas Juan Pablo. El 15 de marzo, Juan Pablo volverá a las clases de nuevo. Allí espera reunirse con sus compañeros para compartir historias de un episodio que recordarán durante el resto de sus vidas.

UNICEF, desde las primeras horas después de ocurrido el terremoto, trabaja intensamente con las contrapartes del gobierno saliente y entrante, para responder a las necesidades básicas de la niñez y adolescencia más vulnerable de las zonas afectadas. Especialmente en los aspectos de recuperación psico-emocional, el regreso a la escuela, protección integral de participantes del programa Puente, adolescentes privados de libertad y niñez que viven en instituciones, en campañas de comunicación educativa en salud, educación y protección de derechos. El monto de la asistencia de UNICEF hasta ahora alcanza los 158.000 dólares. 

El Acuario de Zaragoza, con UNICEF en Gotas para Níger

Miércoles, 10 Marzo 2010. Por UNICEF España

El Acuario de Zaragoza ha hecho entrega esta semana a UNICEF Comité Aragón de un cheque por valor de 1.268 euros para destinar, en su totalidad, a la campaña de UNICEF Gotas para Níger.

La entrega de los fondos recaudados tuvo lugar en el Acuario de Zaragoza, en un acto protagonizado por la Responsable de Marketing del Acuario, Elizabeth Blanco y el Presidente de UNICEF Comité Aragón, Esteban Sarasa.

1.268 euros es la cantidad que se ha conseguido en el espacio que el Acuario de Zaragoza cedió en mayo de 2009 a Gotas para Níger. En este lugar los visitantes del centro pudieron aportar su granito de arena, dando su donativo y recogiendo a cambio una capsulita de comida para las Carpas Koi que se encontraban en este tanque especial.

Gotas para Níger es una campaña educativa de UNICEF que pretende dar a conocer la importancia del agua y su relación con la supervivencia infantil y como Derecho Humano básico que debemos respetar y valorar.

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La Responsable de Marketing del Acuario de Zaragoza, Elizabeth Blanco, entrega el cheque al Presidente de UNICEF Comité Aragón, Esteban Sarasa; © UNICEF Comité Aragón/2010

El agua de la vida

Miércoles, 10 Marzo 2010. Por UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC

En el distrito de Léogâne, al suroeste de Haití, el río Maumance se abre paso horadando un valle. A su alrededor la vida fluye. Cientos de desplazados haitianos han encontrado cobijo en sus márgenes, en donde se instalan en improvisadas tiendas de campaña. Las mujeres lavan la ropa en la orilla en una idílica imagen que se rompe cuando una de ellas recuerda que, hace unas semanas, los cadáveres desfilaban río abajo. Lo dice riendo, distanciándose de una realidad terrible de la que sólo se puede sobrevivir con sentido del humor.

El agua del Maumance, fuente de vida, también puede ser origen de muerte, cuando se bebe en sus márgenes. UNICEF sensibiliza a las comunidades y les da los recursos para que tengan acceso a agua potable. Uno de los proyectos que lleva a cabo junto a sus aliados es la distribución de cubos con pastillas para potabilizar el agua.

Para llevar el agua de la vida a las comunidades rurales, perdidas en las colinas, UNICEF utiliza el mejor medio de transporte de la zona, el más adaptado, el menos costoso: las mulas. Una caravana de estos animales recorre los agrestes caminos de las comunidades rurales de Léogâne. El objetivo es entregar 820 cubos para su posterior distribución en las comunidades de Petit y Grand-Goâve. Se pretende cubrir así la zona rural de la provincia del sudoeste del país al 90% en las montañas y al 85% en la planicie.

Agua de la vida

©UNICEF/2010/Yolanda Romero

 Pero no sólo se distribuyen los cubos, según Daniele Lantagne. “Es necesario enseñar cómo usarlos. Primero se lavan y se llenan de agua. Posteriormente se añade la pastilla. Se deja reposar y es imprescindible taparlos”. La experiencia en anteriores emergencias demuestra que la fórmula sólo funciona con formación por parte de agentes de salud y el seguimiento posterior casa por casa. Es necesario comprobar que se siguen las indicaciones. En cualquier caso están redactadas en creole, la lengua local de los haitianos.

En el estadio de Léogâne, donde se hacinan más de 10.000 personas, Paul Magdaline, de 30 años, recibe la primera formación para el uso de aquatab. “Estoy contenta, afirma, esto nos ayudará a protegernos. Nadie se pondrá enfermo y ya no habrá más fiebre en casa”.

No más fotos

Martes, 9 Marzo 2010. Por UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC

En la región de Gean-Gean, en el distrito de Léogâne, UNICEF lleva a cabo junto a  sus aliados una distribución de cubos para tener acceso a agua potable en los hogares. Es una zona de gran riqueza agrícola, con innumerables cocoteros y bananeros. También se cultivan diferentes productos como la patata.

En Leogâne hay una zona plana, alrededor de la ciudad del mismo nombre, por donde pasa el río Maumance.  Y a ambos lados del valle,  está la zona más escarpada, en donde se encuentran dispersos y poco accesibles un gran número de pueblos.

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© UNICEF España/2010/Yolanda Romero

Durante la última distribución de cubos, quise hacerle una fotografía a una niña haitiana. Vestida con una camiseta de tirantes blancos y un pantalón de negro descolorido, tenía el pelo despeinado. Llevaba en la mano un trozo de plástico a modo de bolsa que contenía trocitos de mango ya pelado. Son esas bolsitas típicas del Oeste de África, ralladas en rojo y blanco, como la camisa de un reo. Transmitía esa inocencia propia de la infancia, y una belleza tranquila que me atrajo.

Cuando estaba a punto de hacerle la fotografía un adulto que estaba a su lado me espetó: “¡No fotos!”. Id a vuestro país a hacer fotos.” Me sentí avergonzada. Yo estaba en actitud tranquila, desperezándome y peinando mi cabello con los dedos. No sé si era su objetivo, pero de repente me sentí invadida en mi intimidad. De repente me sentí como un haitiano frente a un ojo ajeno.

Amistad

Lunes, 8 Marzo 2010. Por UNICEF España

Diana Valcárcel, coordinadora de proyectos de comunicación de UNICEF España y Yolanda Romero, responsable de comunicación de UNICEF Comité Cataluña, escriben diariamente un Blog para la página web del periódico ABC

Guerrier Miratson tiene una mirada triste y una sonrisa sardónica. Es alto y fibroso. Su rostro refleja la expresión de alguien que está de vuelta de todo, de alguien que ha vivido mucho. Guerrier tiene sólo 13 años.

El día del terremoto jugaba en la calle con sus amigos. Eran las 16:53 horas, pero no estaba en la escuela. El año pasado, antes del seísmo, ya no pudo asistir a clase porque, como se dice en Haití, Il n’avait pas les moyens. Una frase acuñada para indicar que no hay recursos para lograr un sueño. Y el sueño de Guerrier es ir a la escuela.

Cuando le pedimos que escriba su nombre y su edad en una libreta, nos mira con una expresión de miedo y vergüenza. No sabe escribir. El 50% de la población de Haití no tenía acceso a educación, y l’evenement, como eufemísticamente se llama al terremoto, ha empeorado la situación.

Lo que más le gusta es jugar con sus amigos. Un compañero saca de debajo de su camiseta una pelota de color granate hecha con restos de cuerdas liadas. El rostro de Guerrier se ilumina. Va a buscar dos piedras y construye una tosca portería. Se organizan dos equipos y, en menos que canta un gallo, empieza el juego.

Guerrier habla de su día a día en el campo de desplazados. Dice que lo más duro es conseguir agua porque tiene que desplazarse hasta Pétion Ville y hay que cargar el agua. Pero aquí, como en otras muchas partes del mundo, son las niñas las que se encargan de esta tarea.

Sueña con ver las calles de Haití limpias de escombros. Le gustaría borrar de su memoria la experiencia del terremoto con la misma goma de borrar que no tiene para ir a la escuela.

Vamos con él a Morne Lazare, a Petion Ville, donde vivía antes del terremoto. La imagen es aterradora. De su hogar sólo quedan las ruinas de una vida: un amasijo de ladrillos y cemento revueltos con restos de ropas. De repente aparece un perro que se lanza hacia él con alegría. Su perro, antes del suceso.

Amistad

Guerrier Miratson, con su perro, entre los escombros de la que fue su casa; ©UNICEF España/2010/Yolanda Romero

De repente su rostro se ilumina con una sonrisa. En las escaleras que aún se mantienen entre las ruinas de su casa aparece otro niño vestido de rojo. Se trata de su mejor amigo: Ricardo Rocourt, de 12 años. A pesar de la fuerza destructora del seísmo, está claro que no ha podido destruir una cosa: la amistad.