Los niños de hoy, los líderes de mañana

Lunes, 8 Febrero 2010. Por Ildefonso González

Chris Tidey es Responsable de Prensa de UNICEF Canadá. Desde Puerto Príncipe, escribe un Blog para la página web del diario ABC

Desde que estoy en Haití, la mejor parte del día es salir a los barrios de Puerto Príncipe y relacionarse con la gente. Cada uno tiene aquí su particular experiencia y percepción sobre el terremoto y sus secuelas, y hay mucho que aprender el uno del otro.

1_Mother and child wait for medical care

Muchos de los padres con los que hablo están buscando un trabajo. Esta semana, un joven padre me dijo que no podía mantener a su mujer y su hijo pequeño porque su casa había quedado destruida y no encontraba trabajo. Me preguntó si podría ayudarle a conseguir uno. Me dolió mucho decirle que no podía.

La realidad es que Haití ya era el país más pobre del hemisferio occidental antes del terremoto, con sólo una de cada 50 personas con un trabajo estable, remunerado. El desastre no ha hecho más que empeorar esta situación.

UNICEF reconoce que Haití necesita un compromiso a largo plazo de la comunidad internacional para que este desastre pase de un estado de tragedia a otro de transformación. Por esta razón estamos poniendo a los niños en el centro de la recuperación, puesto que ellos son la próxima generación de líderes de este país.

Reconstrucción

Lunes, 8 Febrero 2010. Por Ildefonso González

Chris Tidey es Responsable de Prensa de UNICEF Canadá. Desde Puerto Príncipe, escribe un Blog para la página web del diario ABC

Nuestro equipo ha pasado horas rastreando los envíos de agua potable de UNICEF a un orfanato y otros puntos de distribución en Puerto Príncipe.

ninosHaiti

A medida que atravesábamos todos los barrios importantes de la ciudad, de nuevo me sobrecogió la magnitud de la destrucción del terremoto. Donde antes había casas, ahora solo hay escombros. Polvo por todas partes, en mis ojos y en mi boca. Y miles y miles de personas viviendo en tiendas y bajo lonas en campamentos provisionales.

Me pregunto si alguien puede recuperarse de algo así. Me pregunto si yo podré. Pero los haitianos ya se están recuperando del desastre. En cada esquina y en cada campamento, los haitianos están invirtiendo su energía, y a ellos mismos, en reconstruir su país y en transformarlo en algo mucho mejor de lo que era antes del terremoto. Verlo, es algo inspirador y para mi es un honor poder estar aquí para apreciarlo.

La transformación de Haití comienza por asegurar la salud y el bienestar de sus niños. Esa es la razón por la que UNICEF esta aquí: para ayudar a garantizar que los niños haitianos tienen todas las herramientas que necesitan para ver la transformación de su país.

Un avance muy bienvenido

Lunes, 8 Febrero 2010. Por Ildefonso González

Chris Tidey es Responsable de Prensa de UNICEF Canadá. Desde Puerto Príncipe, escribe un Blog para la página web del diario ABC

La campaña de inmunización infantil de UNICEF ha comenzado esta semana con el objetivo de vacunar a unos 500.000 niños de sarampión, difteria, tétanos, rubeola y tosferina. Con ella se prevendrá la propagación de enfermedades que representan una seria amenaza para la vida de los niños, una preocupación prioritaria sobre todo para los menores que viven en campamentos temporales atestados de gente.

1_Boy receives vaccination

Ayer fui pronto al estadio de fútbol Sylvio Cator, en Puerto Príncipe, para presenciar la campaña de inmunización a pleno rendimiento. Miles de niños y niñas fueron vacunados a lo largo del día, lo que significa un avance muy bienvenido.

Este estadio también está siendo usado como un campamento temporal. Así, la mayor parte del campo de fútbol está repleto de tiendas de campaña y refugios. La yuxtaposición entre la campaña de inmunización en uno de los fondos del terreno de juego y las complicadas condiciones de vida del campamento en el otro, nos sirven de duro recordatorio de que aún hay mucho trabajo por hacer.

Experiencias de ida y vuelta: de Guatemala a Bilbao

Jueves, 4 Febrero 2010. Por UNICEF España

Maite Elola estuvo trabajando como cooperante de UNICEF en Guatelama durante 15 meses, de septiembre de 2008 a diciembre de 2009

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Regresé a Bilbao cuando la ciudad ya estaba iluminada por las luces navideñas; desde ese momento comenzó una nueva etapa de readaptación tras 15 meses trabajando en UNICEF Guatemala.

Un retorno agridulce a lo que para mí era la cotidianeidad que tras esta intensa experiencia siento extraña. La vuelta a la normalidad después de convivir con la incertidumbre y el caos de Ciudad de Guatemala, que desde la distancia se me antoja bucólica, me resulta sumamente complicada.

Guatemala es un país de contrastes donde destaca por encima de todo la desigualdad. El  contraste entre las sonrisas afables y estampas dolorosamente punzantes, paisajes extraordinarios, grandes casas en buenas colonias y barriadas indescriptibles, sin acceso a agua potable y suelos sin pavimentar. Por no hablar del área rural, donde el cambio climático hace estragos y la falta de servicios básicos es patente a todos los niveles, afectando a la población más vulnerable: niños, niñas, adolescentes y mujeres.

No existe el grado medio a ningún nivel. En sus calles se mezclan los vendedores del sector informal y pequeños comedores a precios populares y las grandes superficies y cadenas de comida rápida. Ni si quiera existe equilibrio entre los propios ciudadanos, conviven sin mezclarse dando lugar a una jerarquía que utiliza a sus propios compatriotas, la mayoría indígena, como mano de obra barata.

Siempre violencia

Sin embargo, todo el pueblo guatemalteco, y los que hemos tenido la suerte de convivir entre ellos, tenemos algo en común: una total exposición a la violencia.

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Una violencia creciente que da lugar a experiencias de vida crueles, marcadas por el dolor y por un grado de impotencia que confluye en la consideración general de que esta situación es normal.

Por eso regresar a Bilbao, volver a caminar por las calles sin mirar hacia atrás, subir a un autobús sin estar rodeada de personas armadas, tener garantías de que los tuyos están a salvo, tiene, obviamente, un lado positivo.

Con todo, echo de menos a cada una de las personas que he conocido, cada profesional de la cooperación para el desarrollo que creen que Guatemala es un país lleno de posibilidades y luchan cada día por que ese día llegue. Cada lugar que he conocido con los sentidos bien abiertos para no perderme ninguna de las sensaciones que transmitían o cada sabor de las comidas tradicionales que he podido compartir.

Añoro a mis cuates, su energía y carisma, el amor con el que me han tratado sus familias, y el orgullo de todos ellos por su país. El rechazo absoluto a una violencia que les afecta diariamente y sus disculpas cuando te sorprende a ti, apenados de que esa situación te afecte y te saque de un zarpazo de tu sueño.

Volver no es sencillo, son muchas vivencias y experiencias, algunas de ellas muy duras, dejando atrás personas maravillosas, pero que te hacen apreciar la suerte de haber podido aprender de ellos otra forma de entender el mundo. Un mundo que no es justo pero por el que luchan y se crecen, mientras nuestra comodidad y día a día nos hace lamentarnos con ligereza, sin reflexionar sobre lo afortunados que somos por disfrutar de un estado del bienestar y calidad de vida que otras personas, millones en el mundo, no llegan ni a acariciar con los dedos.

Espacios seguros para la infancia

Jueves, 4 Febrero 2010. Por UNICEF España

Chris Tidey es Responsable de Prensa de UNICEF Canadá. Desde Puerto Príncipe, escribe un Blog para la página web del diario ABC

En los últimos días se ha producido un significativo incremento en la atención de los medios de comunicación y en la preocupación de la opinión pública, por el potencial tráfico y explotación de niños en Haití que han quedado huérfanos o se han visto separados de sus familias.

 Huérfanos

Con unos 400.000 huérfanos en Haití antes del terremoto, sólo podemos suponer que este número y el riesgo de abusos y explotación han aumentado desde el 12 de enero. Aunque los riesgos para los niños y niñas huérfanos y no acompañados en Haití son altos, hay mucha gente y organizaciones como UNICEF sobre el terreno que están haciendo todo lo que está en su mano para mantener a salvo a esta infancia vulnerable.

UNICEF y nuestros aliados trabajan incansablemente para encontrar a estos niños, registrarlos y conducirlos hasta espacios seguros mientras trabajamos para que se puedan reunir con sus familiares. La seguridad y la protección de estos niños tienen una extrema importancia.

Esta semana visité un orfanato apoyado por UNICEF en Puerto Príncipe. Lo que vi fue a un grupo de niños que, incluso sin el cuidado de sus padres, tenían un ambiente familiar y seguro que podría llamarse casa.

Podemos mantener a salvo a estos niños del camino del dolor, pero la situación en Haití requiere de una vigilancia y acción continuadas para afrontar una amenaza creciente a su bienestar.