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Archivo para la categoría ‘Malnutrición’

Un día extraño

Viernes, 26 de Marzo de 2010 UNICEF España 10 comentarios

Escribe Vanessa Asensio, del Programa de Jóvenes Profesionales (JPO) de Supervivencia en UNICEF Mauritania

Hace un día que he llegado de mi misión por el sur del país, y hoy ha sido un día raro, de reflexión y angustia en algunos momentos.

El pueblo se llama Zeigrat y allí vive Mint, una niña de 2 años y 4 kilos. Su madre nos deja que la pesemos y midamos para saber si su hija sufre malnutrición aguda. No haría falta ninguna balanza; su estado de desnutrición es evidente. Inés, mi compañera, me llama para que la vea. Yo no puedo ver esto, le digo. La miro con un cierto desasosiego y un no sé qué hacer. ¿Sobrevivirá?, le pregunto. “Si sigue el tratamiento sí”, contesta.  Una de las causas de su malnutrición ha sido que su madre no le ha dado pecho durante sus seis primeros meses de vida. Esto ha hecho que se debilite día tras día.

Terminamos nuestra actividad y nos avisan de que una adolescente se ha puesto de parto. Llegamos a una casita de barro. Al entrar nos reciben la abuela, la matrona tradicional y otras mujeres. Una niña de unos 16 años, sentada en el fondo y  con su velo lleno de sangre, nos mira de reojo. Tiene las piernas estiradas, sobrepuestas una sobre la otra; sólo un plástico negro la separa del suelo.

La semana pasada, en el mismo pueblo, dos madres murieron dando la vida. Hoy esta niña ha tenido suerte. Ahora me pregunto: ¿seguirá este bebé de apenas dos días el mismo camino que  nuestra pequeña Mint? Es increíble cómo la vida y la muerte, la muerte y la vida, se cruzan de una manera tan intensa.

Hoy es uno de estos días que no quiero ver más; sólo quiero cerrar fuerte los ojos y estar cerquita de los míos.

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Acompañar para ejecutar y así avanzar

Jueves, 25 de Marzo de 2010 Inés Lezama 1 comentario

Ines Lezama es coordinadora del Proyecto de Lucha contra la Malnutrición Infantil en UNICEF Mauritania

En ocasiones me cuesta escribir, no por pereza, si no porque es una rutina que desgraciadamente he perdido. El volumen de trabajo y el tener que establecer prioridades, hace, en ocasiones, tener que dedicar más tiempo a acciones de gestión, de seguimiento, de refuerzo, etc. Y es que es importante apoyar, reforzar al gobierno para ejecutar acciones de alto impacto, que cubran las necesidades de muchos niños y que protejan y garanticen sus derechos básicos. Esto no es siempre tarea fácil y menos en contextos como este en el que los frutos de siembra tardan en madurar, pero es la misión de UNICEF y en la sección de supervivencia y desarrollo infantil es una de nuestras pautas.

Aun así el trabajo en el terreno sigue siendo una de las cosas que más me motiva. Hace dos días me encontraba en Boghé, ciudad fronteriza de la región de Brakna. Se trata de un lugar mágico, cuyos obsoletos edificios y casetas y chozas, me hacen viajar a la época de la colonización. No es que en sí sea meritorio recordar ese periodo, pero es como si la cuidad tuviera mucho que contar sobre la vida de sus gentes a través del tiempo. Sin embargo, si uno entra en el centro de salud, parece que los años no han pasado, y que las nuevas tecnologías, la logística, los materiales de última generación, no han ocurrido aún, no son parte de la historia.

Fam, responsable de la maternidad, me enseñó la sala de partos. Pensé en ese mismo instante en el coraje de las mujeres, ya sean las que ayudan al parto, como las que dan a luz. Se me encogió el corazón. En ese instante pensé en que algo deberíamos hacer: cambiar los camastros, los paritorios. Sí que es importante esta labor, pero aún tiene más repercusión e impacto el formar a las personas y en reforzar y apoyar a reestructurar el sistema sanitario del país. Sí, esa es nuestra labor aquí. Además de ayudar a mujeres como Fam a trabajar en las mejores condiciones posibles, debemos apoyar, a reforzar todo el sistema sanitario.

Hoy, he tenido una reunión con una colega de una ONG internacional con la que trabajamos y su conclusión después de 8 meses de terreno es la misma. Es necesario un apoyo directo a los responsables sanitarios en el día a día, pero también es indispensable apoyar los recursos humanos del sistema sanitario. De poco sirve formar a todo el personal de un centro de recuperación nutricional si el enfermero de guardia del fin de semana que pertenece a otro servicio del hospital, hace perfusiones a los niños malnutridos. Esto tiene un efecto contrario, incluso devastador. Bueno, sabemos que aunque las cosas van lentas, esta es la visión. Pero precisamente por eso, porque son cambios estructurales que requieren energía, tiempo, esfuerzo y un compromiso real de todas las partes.

Nos encontrábamos en una misión de apoyo con responsables de salud y de nutrición del Ministerio: nuestro objetivo, acompañar al médico jefe y a su personal en “la apertura” de un centro de recuperación nutricional para desnutridos agudos severos. Creo que ha sido una de mis misiones “eficaces”, aunque quizá la de menos “me siento útil, he salvado el mundo”. Y es que en esta ocasión no he podido ver historias de vida que me hayan conmovido y que quizás conmuevan a los que leen este blog; no ha habido superhéroes por que no existen (a la excepción de Lunnicef, claro).

Lo que he vivido ha sido un genuino traspaso de competencias, de responsabilidades. Y es que después de casi dos años en Mauritania, he sentido cómo el Gobierno va cogiendo el relevo a nuestra asistencia técnica en nutrición empezando a liderar y pilotar acciones. “Este centro tiene que funcionar, voy a poner mi empeño en ello”. Son palabras de Diakité, un responsable del Ministerio. Claro que esto puede chocar a muchas personas en nuestro contexto, en el que algo así puede parecer evidente, por que las riendas las llevan siempre los jinetes.

Un viaje a otra realidad

Me gustaría, entonces, que los que estéis leyendo este texto, pudierais transportaros a una realidad sanitaria precaria, a cuidados de calidad no constantes, a un contexto donde todo está por construir, donde hay que asegurar hasta lo más básico, donde reina la antipatía sobre el porqué de las cosas y hay un cierto hastío…

Desde el año 2007 se puso en marcha en todo el país un protocolo sobre el tratamiento de la malnutrición aguda. A lo largo de estos años los esfuerzos se han centrado en las formaciones del personal, en poner a su disposición material antropométrico, los alimentos terapéuticos, las herramientas de registro y seguimiento, etc. Pero, sin dejar de reforzar las capacidades de las personas y de fomentar la adjudicación de conocimientos y de responsabilidades, nos hemos dejado de lado el refuerzo de la participación, de la toma de decisiones institucionales y personales.

En este sentido, comienza tímidamente nuestra acción de este año, porque hay que despertar conciencias, hay que fomentar el activismo y así ir en búsqueda de la autoeficacia en salud, en nutrición, en cuidados. Los primeros pasos ya se están dando, y se está preparando una estrategia de comunicación para el cambio de comportamiento que, basada en paradigmas para el progreso, habla de desarrollar herramientas y de fijar comportamientos que ayuden a las familias a ser “responsables y reclamantes” de su salud.

Sin ánimo de ser pesimista este relato trata de hacer una reflexión sobre lo minúsculos que nos podemos sentir ante ciertas situaciones y lo flexibles que hay que ser en los pensamientos y en las acciones, siempre llegando a los más vulnerables pero sin dejar de pensar en los “remedios” estructurales y no siempre pensando que es mejor curar, sino que la prevención es también prioritaria.

Inés Lezama en los Desayunos de TVE

Jueves, 19 de Noviembre de 2009 UNICEF España Sin comentarios

Inés Lezama, una de las colaboradoras de este blog y Especialista en Nutrición de UNICEF en Mauritania, paticipa este viernes 20 de noviembre en los Desayunos de TVE.

Este programa de actualidad, que se emite de lunes a viernes de 9:00 a 10:30 se une así a la semana Concienciados con la Infancia, una iniciativa de RTVE, en colaboración con UNICEF y otras organizaciones para reflexionar sobre la situación de la infancia en el mundo, en la semana en la que se cumplen 20 años de la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos del Niño.

La palabra “supervivencia”

Viernes, 6 de Noviembre de 2009 Inés Lezama Sin comentarios

Ines Lezama es coordinadora del Proyecto de Lucha contra la Malnutrición Infantil en UNICEF-Mauritania

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Cada persona puede interpretar la palabra “supervivencia” de diferentes maneras. Para muchos sobrevivir es llegar a fin de mes, para otros es llegar a los cinco años de vida. A lo largo de mi estancia en este país, he reflexionado en muchas ocasiones sobre el significado de la palabra supervivencia, ya que en nuestra misión es un pilar. Siempre que intento ilustrar su significado, me viene a la cabeza la foto de un recién nacido porque, en el fondo, para mí ahí empieza la verdadera supervivencia.

Me encontraba de misión en un pueblo de la región de Guidimakha, bajo una jaima; reunimos a las mujeres y a los niños del pueblo. El enfermero del municipio, a quien habíamos trasladado desde su puesto de salud, lideraba el equipo sanitario móvil. El objetivo era bien claro: detectar y tratar la malnutrición de los niños de los pueblos de difícil acceso a la atención sanitaria. Abdallahi, el enfermero, acogió a una gran cantidad de niños y niñas para pesarlos y medirlos. Entre todos pudimos detectar la malnutrición de varios niños y tratarla a tiempo, como en otras ocasiones pero este día fue especial por otra razón.

Una mujer de las que estaba esperando bajo la jaima notificó al enfermero que una joven estaba a punto de dar a luz. El enfermero fue a asistir a la mujer porque parecía que, en principio, iba a dar a luz en su casa de barro, cosa nada extraña ya que en la región sólo un 44% de los partos son asistidos por personal cualificado. Al cabo de un rato, ya de vuelta, Abdallahi nos comentó que aún no había dilatado lo suficiente, pero que en el estado en el que estaba no podía ser trasladada ni en carreta ni en burro. Se trataba de una primeriza que ni siquiera había realizado sus cuatro consultas prenatales. Dos mujeres mayores la asistieron. Eran mujeres experimentadas ya que lo habían hecho en numerosas ocasiones pero no estaban cualificadas ni contaban con un lugar ni instrumentos adecuados para ello. Al cabo de un rato, nos unimos al enfermero y nos dirigimos todos a la cabaña, a unos 8 minutos a pie de la jaima. Cuando ya estábamos cerca, oímos a los vecinos decir “ya ha nacido, ya ha nacido”, y al instante se oyó el llanto de un recién nacido.

Acabamos de ser testigos de un acontecimiento: una nueva vida. Al entrar en la cabaña sentí un olor fuerte. La madre había perdido bastante sangre. Estaba sentada encima de un plástico completamente vestida, y aunque con aspecto cansado, estaba acomodada como si nada hubiera pasado. ¡Esto sí que es supervivencia! El bebé, cubierto con una manta, estaba acostado en una esquina de la casa, al abrigo de corrientes. Uff, ha pasado su primera prueba de supervivencia: el parto, pero ésta no es la única fase crítica: las 3/4 partes de las muertes de los recién nacidos se dan en el periodo neonatal, es decir durante los 7 primeros días de vida tras el parto.

Al coger el coche de vuelta a la capital, Selibaby, mil preguntas rondaban en nuestras cabezas: ¿por qué no ha podido ir a las consultas prenatales?, ¿por qué no ha dado a luz en el puesto o centro de salud?, ¿por qué?, ¿por qué? Las respuestas ya las conocemos: esta región es una de las más pobres y olvidadas del País. Mauritania es uno de los países con tasas de mortalidad materna más elevadas y tasas de partos asistidos más bajas. Las razones: la gran cantidad de partos por domicilio. No se ha dado hasta ahora la importancia necesaria a los cuidados neonatales y éstos se van integrando tímidamente en el paquete de intervenciones de atención médica y comunitaria.

La mortalidad neonatal representa la mitad de la mortalidad infantil en Mauritania. Las causas principales son: la asfixia, las infecciones neonatales y el escaso peso al nacer (prematuridad e hipertrofia). Pero sabemos que el 80% de las muertes maternas y neonatales se podrían evitar si las mujeres tuvieran acceso a servicios de salud primarios y obstétricos esenciales.

Por eso, la existencia de la Estrategia Nacional de Supervivencia de la Infancia en Mauritania y su aplicación abre una ventana de oportunidades para muchos niños y niñas mauritanos: ofrece un paquete de intervenciones de bajo coste y gran impacto cuya eficacia en la reducción de la mortalidad infantil ha sido sobradamente probada. La prevención de la anemia y la desnutrición durante el embarazo, la utilización de mosquiteras impregnadas para evitar la malaria, el ofrecer un forfait obstétrico para asegurar que las madres tengan un seguimiento adecuado de su embarazo y capacitar a agentes comunitarios para los cuidados de los recién nacidos (método canguro, lactancia materna, calentamiento piel con piel, etc.) significa ofrecer una continuidad en los cuidados a lo largo del ciclo de vida desde la adolescencia, pasando por el embarazo, el parto, el periodo perinatal y la infancia; cuidados en todos los niveles de prestación de servicios para garantizar así la aplicación efectiva del Derecho a la Supervivencia y al Desarrollo.  Aunque el inicio no es el nacimiento, para mí es una manifestación de vida y superación que me gusta interpretar e ilustrar como supervivencia.

Con cierto acento americano…

Martes, 7 de Octubre de 2008 Inés Lezama Sin comentarios

Oyendo hablar en francés a Stefanie, me acuerdo mucho de otra experiencia pasada en el terreno en donde compartí proyecto y amistad con una colega nutricionista norteamericana. Ahora me encuentro en Kaédi, al sur del país, y estoy en una misión conjunta de UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos y la oficina de ayuda humanitaria de la cooperación norteamericana. El convoy, compuesto por nutricionistas de las citadas instituciones consta de 4 coches 4×4 que llaman la atención por donde va. Pero más allá de las apariencias, esta misión es, a mi entender una oportunidad única de complementariedad y sinergia de agencias hermanas en el campo de la malnutrición y la inseguridad alimentaria, aunque el objetivo principal de la misión sea el de mostrar a un donante las acciones que se hacen en el campo de la ayuda alimentaria.

Una mujer recoge agua en una laguna

Nos hemos parado a visitar varios CRENAMs o centros de recuperación nutricional para malnutridos moderados donde el Programa Mundial de Alimentos distribuye víveres especiales para la recuperación del estado nutricional de niños y mujeres embarazadas y lactantes. También hemos visitado los CRENAS y los CRENI, es decir centros de recuperación nutricional pero para los casos severos y en tratamiento ambulatorio (CRENAS) y en hospitalización de los casos con complicaciones (CRENI). Lo más llamativo de la misión es que además de visualizar los problemas de las poblaciones de cara a la crisis mundial y a la subida de precios, nos va a servir de autorreflexión sobre la operatividad del trabajo, no es necesario tanto dinero para los alimentos en si sino que hay otros factores muy importantes en la ayuda a tener en cuenta; la carga de trabajo de las mujeres, la falta de planificación familiar, la débil capacidad de producción local, las prácticas higiénicas, el acceso a la salud y a la educación, etc…El estrecho vínculo que existe entre la emergencia y el desarrollo nunca debe ser desligado.

Una mujer da el pecho a su bebé

Me gusta pensar que en un futuro no muy lejano, la verdadera conciencia y movilización social en este país será posible y que la población podrá ser consciente de la situación y participar activamente en su desarrollo. Y es que ninguna acción será eficaz si no se fomenta un cambio de comportamiento individual y colectivo.

A veces, los más ancianos dicen que siempre han comido poco desde pequeños y que, siempre han estado delgados, vamos que no pasa nada por que un niño esté flacucho.  Pero si nos basamos en prácticas de siempre y no abrimos los ojos a lo que las evidencias científicas nos muestran tendremos más probabilidades de perder los niños. En este caso han sido los americanos los que nos han permitido reflexionar sobre el terreno y mejorar le eficacia y la calidad de la ayuda pero en un futuro serán los propios protagonistas, insh allah los que nos hagan actuar.

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