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Archivo para Octubre, 2007

Tras tres meses, vuelvo al principio

Lunes, 22 de Octubre de 2007 Cristina Ribes 3 comentarios

Esto lo escribí antes de volver a Madrid, aunque no había tenido la oportunidad de compartirlo con vosotros hasta ahora. Tras tres meses en Madagascar y pocos días antes de que terminase mi misión, volví a tener la oportunidad de visitar las mismas zonas afectadas por la emergencia que visité en julio, nada más llegar. Así que este post sirve para cerrar el círculo.

Antananarivo, 27 septiembre 2007

Una vez más, queda constancia lo complicado que es llevar a cabo las operaciones de ayuda a los damnificados cuando las infraestructuras de este país inmenso, son primarias. Aire, mar y tierra y más de 12 horas de viaje fueron necesarios para visitar las zonas afectadas y las labores de reconstrucción.

Aunque ya han pasado unos meses, las actividades marchan a todo trapo para finalizar cuanto antes, porque la situación de muchos niños y niñas aun es complicada.

Ver la evolución de determinados pueblos y ver resultados concretos es un aliciente impagable para ver que las cosas cambian y nos anima a seguir trabajando duro. Las tiendas de campaña que hacían las veces de escuela tras el paso de los ciclones, en breve serán sustituidas por las nuevas escuelas construidas por UNICEF.

Me impresiona, una vez más, el dinamismo de mis compañeros de UNICEF, que aunque agotados tras tantos meses de intensa actividad, siguen trabajando jornadas muy largas para que las actividades de reconstrucción se realicen en los plazos acordados.

Pozos de los que en breve comenzará a emanar agua transparente y potable. Nuevas escuelas que serán espacios amplios y seguros para los niños y niñas.

Las nuevas escuelas (ALURONDA, de las que hable al comienzo de este blog), ya están casi finalizadas, después de meses de construcción, con la ayuda de las autoridades y la participación comunitaria.

En breve, regreso a España. Tres meses muy intensos, en los que he vivido momentos de inmensa alegría, me he empapado de la energía que desprende el pueblo malgache, pero en los que he vivido también momentos duros, momentos tristes, porque es complicado ver determinadas realidades para las que uno jamás esta preparado.Me voy triste, porque he conocido a grandes profesionales y mejores personas, y regreso contenta, porque vuelvo llena de energía, consciente de que aun quedan muchas cosas por hacer, y porque le he puesto nombre a muchos niños y niñas para los que UNICEF esta trabajando.

Personal de UNCIEF en Madagascar

Personal de UNICEF en Madagascar (Samüel Andrianarivony y Aina Rajerison)

Y es por todos ellos, por los niños y niñas, por los profesionales y voluntarios de UNICEF que están al pie del cañón día tras día, a los que quiero dedicar mi último post sobre Madagascar.

Ninio Madagascar

Porque cada uno de nosotros somos un pequeñito granito de arena que juntos trabajamos para que todos estos niños y niñas tengan un futuro mejor.

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Lo Visible de lo Invisible

Miércoles, 17 de Octubre de 2007 Juan Francisco García Talavera 15 comentarios

El terremoto en sí

A las 6:35 p.m. del 15 de agosto tembló el corazón de todos los peruanos. El terremoto con 7.9 grados en la escala Richter con epicentro en Ica, se hizo notar en todo el país produciendo una verdadera hecatombe en Pisco, Chincha, Cañete e Ica, provincias situadas al sur de Lima.

Alrededor de 550 personas perecieron y miles de ellas tuvieron que abandonar sus casas al producirse el derrumbe de gran parte de ellas en dicha región. Las instituciones sanitarias y públicas desaparecieron en su totalidad, tanto estructuralmente como emocionalmente. Toda la población en estado de shock y de duelo se observaba impotente para reaccionar ante tal evento.

La cooperación internacional se hizo notar con su presencia… pero a pesar de la amplia preparación, es en estas situaciones límites donde “siempre se cometen los mismos errores”: no había una clara coordinación entre la ayuda humanitaria y la distribución de la misma; las autoridades gubernamentales percibían una realidad muy distinta a la que vivían los propios habitantes locales; la población sufrió un bombardeo de información no fiable que condujo a la desesperación; las fuerzas de seguridad olvidaron su rol de protección a la sociedad civil; el “censo de los damnificados” se hacía esperar; el apoyo psicosocial a la comunidad, supervivientes y trabajadores de la cooperación se dejó en segundo plano; las zonas rurales y la gente más vulnerable, desesperada por la falta de víveres, se vio obligada en algunos momentos a emigrar hacia otras ciudades en busca de la ayuda… En fin, no se veía un rol de liderazgo claramente definido que se hiciera cargo de la situación.

Pisco, Perú. Zona afectada

Zona afectada por el terremoto –Pisco-

Comunidad en el Distrito de Casalla en Villa Túpac Amaru –Pisco-

Comunidad en el Distrito de Casalla en Villa Túpac Amaru –Pisco-

El terremoto de la pobreza

En medio de toda crisis, la comunidad sureña de Perú habló:

“…Reivindicamos el derecho a NO ser llamados víctimas pasivas, sino a ser llamados damnificados, gente activa que interviene en el proceso de emergencia. Reivindicamos el derecho a NO reconstruir, sino a CONSTRUIR una vida mejor. Ya antes del sismo la mayoría de nosotros no gozábamos de una vivienda en condiciones, sufríamos de maltrato, abusos, explotación o cualquier otro tipo de violación de derechos humanos. Existía una determinada indiferencia política, escasez de servicios sanitarios y educativos a los que acceder. El alcoholismo y otros tipos de drogas psicoactivas yacían en determinadas comunidades como una forma de evasión de los problemas que nos acontecían desde antaño. La exclusión social era percibida por nuestros ojos cotidianamente. El terremoto se ha encargado de dejar al desnudo toda nuestra pobreza económica y social…y de visibilizarla públicamente…”

Gran parte de la población residente en Pisco, Chincha y Cañete son hijos de la violencia. Violencia política que sacudió a Perú con el grupo insurgente Sendero Luminoso en los ochenta, que provocó una verdadero desplazamiento y flujo migratorio desde Ayacucho a determinadas ciudades del país incluidas las afectadas por el terremoto. De ahí la desconfianza, desestructuración y exclusión social de las personas de esta región.

Los hijos e hijas de la tragedia

En medio de esta hecatombe del sismo descubrimos que el terremoto existía previamente. Es en estas situaciones cuando se acentúan los problemas para el colectivo poblacional más vulnerable: los niños, niñas y adolescentes de la zona. Chicos y chicas desprotegidos, sin apoyo familiar y social, sin escuelas, profesores, alimentos, abrigos, sin hogar, bajo el polvo irrespirable y contaminado de un entorno desolado y lúgubre… Ellos son los hijos e hijas de la tragedia.

Niñas en los primeros momentos de la emergencia

Niñas desprotegidas en los primeros momentos de la emergencia

Protegiendo nuestros tesoros

Desde un primer momento UNICEF priorizó su rol de facilitar agua, saneamiento, sales rehidratantes para prevenir las muertes por diarreas y suplementos de micronutrientes. Posteriormente, y a petición del gobierno, ha participado en la organización y coordinación de las diversas instituciones, poniendo realmente énfasis en la protección y atención psicosocial de los niños, niñas y adolescentes afectados.

En estos momentos, dentro del área de protección de derechos del niño, niña y adolescente se están priorizando las siguientes actividades:

En primer lugar para los niños y niñas de 0 a 3 años se están reactivando los denominados “wawa wasi” que son espacios seguros donde los pequeños reciben alimentos básicos -papilla- con el propósito de que éstos no participen del ambiente contaminante que envuelve la ciudad.

Al mismo tiempo, junto con estos espacios, se están implementando los “Módulos de Atención Integral” que son zonas donde los niños y niñas están protegidos y atendidos, pueden jugar, y donde se les pueda brindar algún tipo de estimulación temprana, además de fomentar un “vínculo saludable” madre-hijo que calme en la medida de lo posible la situación de ansiedad que aun están viviendo.

Módulos atención integral

Niños y niñas protegidos en los módulos de atención integral

En los albergues se están acondicionando ludotecas, espacios de juego atendidos por personas de la misma comunidad donde se reciben, acogen y escuchan a niños, niñas y adolescentes de diferentes edades (de 3 a 5 años, de 6 a 12, y de 13 a 18) con la intención de que se distraigan y de que esto los ayude a superar la situación de crisis, al mismo tiempo que se potencian las capacidades de socialización con sus compañeros.

Recordemos que al igual que las personas adultas pueden expresar sus sentimientos y emociones con palabras, los más pequeños utilizan el juego y el dibujo como lenguaje para canalizar sus emociones, sus sentimientos, sus frustraciones, su ansiedad, su ira, y todo un cúmulo de estados anímicos que sienten en estos momentos.

Niños sonriendo en la ludoteca

Niños y niñas sonriendo antes de entrar a la ludoteca

Compartir es también salud mental

Compartir también es salud mental

El cooperante vasco Juan Francisco García Talavera y la Coordinadora de emergencia, Cecilia Dávila, compartiendo un pastel con chicos y chicas afectados por el terremoto

Una reflexión. Queda mucho camino que recorrer para devolver la dignidad al pueblo sureño del Perú, y a otros pueblos que tanto lo merecen, no olvidemos que la riqueza del norte procede en gran parte de la pobreza del sur, todos podemos ayudar -cada uno a su manera- a crear un mundo menos injusto…

Desde la Tierra de los Incas,

Sueña lo que quieras soñar…Ve donde quieras ir…Se lo que quieras Ser…

Pero no olvides que existe otra realidad…

No olvides a aquellos que más te necesitan: los niños, niñas y adolescentes del terremoto, de la pobreza, de la violencia, de la exclusión… de la Desprotección….

Juan Francisco García Talavera
Cooperante de UNICEF en Perú.

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El Peligro de las Minas

Lunes, 8 de Octubre de 2007 Pedro Guerra Sin comentarios

Las minas suponen un prolema para la población civil, y conllevan graves riesgos y consecuencias. Al visitar una de las escuelas en la frontera con Guinea Bissau, donde se esconden los rebeldes, hemos podido ver una “escuela cuartel”. Es lo que más me impactó, negativamente, de todo lo que he podido ver.

En el mismo recinto de la escuela se encuentra atrincherado un pelotón del ejército senegalés, y según nos han informado nuestros compañeros que trabajan en Senegal, este no es un caso excepcional. Los escolares y el ejercito comparten el patio. El ejercito ocupa la zona más alejada de la frontera con Guinea Bissau por tanto: ¡La separación entre los rebeldes y el ejército es una escuela!

En ese momento lo primero que te viene a la mente es: “si se produce un enfrentamiento en horario escolar l@s niñ@s se encontrarían en medio de un fuego cruzado”. Parece ser que tanto el ejército como los rebeldes respetan esta situación ya que hay hij@s de ambas partes que acuden a estas escuelas, pero no hay ninguna garantía, y la sensación con la que sales del recinto es totalmente siniestra.

Al menos, y gracias al trabajo de UNICEF, se ha conseguido que los soldados abandonen los edificios del colegio y se instalen fuera, y ante todo que no utilicen a los alumnos, para transportar armamento. Pero aún así l@s niñ@s están creciendo en una situación en la que estar rodeados de armas, soldados y minas es algo completamente normal.

Cartel sobre las minas en la escuela

Posteriormente, tuvimos la oportunidad de visitar la Asociación de víctimas de Minas donde nos contaron como trabajan en prevención y como ayudan a las personas que han sufrido la explosión de una mina. Esta asociación fue creada por las propias víctimas de minas, y son ellos quienes la gestionan. Gracias al apoyo de Unicef pueden continuar su actividad y llegar a más personas.

Su trabajo consiste en:

  • Compartir su experiencia y ayudar a prevenir los posibles accidentes con minas y otro armamento sin explotar. Realizan talleres por las aldeas para enseñar a detectar la presencia de minas y describir como se debe señalizar una zona en la que se sospecha que puede haber material explosivo.
  • Ayudar a las víctimas, tanto directas como indirectas. Para ellos es muy importante que se entienda que no sólo son víctimas los que sufren directamente la explosión, sino que hay unas víctimas indirectas a las que también hay que prestar ayuda, como pueden ser hij@s, padres, o familiares dependientes económicamente de las víctimas directas. Ofrecen un apoyo psicológico y material dentro de los escasos medios con los que cuentan.

Cuando visitas la Asociación y conoces a sus miembros, algunos de ellos en silla de ruedas, te das cuenta de que sus problemas ni siquiera llegan a ser las barreras arquitectónicas; se encuentra en una región en la que hay muy pocas aceras y apenas hay calles asfaltadas, con las dificultades que añaden la abundante lluvia y el barro…

Pero a pesar de todas las complicaciones con las que se encuentran, su actitud no es la búsqueda de compasión, sino de soluciones.

Sesión de sensibilización sobre las minas

Esta actitud está encarnada en su joven presidente. Cuando se encontraba en sexto curso, caminando hacia la escuela, pisó una mina, y a consecuencia de ello perdió una pierna. Hoy en día, no sólo ha conseguido sobreponerse a su accidente, sino que es el presidente de la Asociación de víctimas de Minas de Senegal, y está a punto de comenzar sus estudios universitarios.

El problema principal para acabar con las minas en esta región es que el conflicto no ha acabado, hay una situación de calma, pero no hay un acuerdo de paz. Tanto el ejército como los rebeldes han colocado minas, y están en contra de señalizar el lugar donde se encuentran para así proceder a su destrucción, puesto que lo consideran una medida de defensa ante el enemigo. Pero lo más espeluznante es que debido a la división de los grupos rebeldes y a la falta de preparación militar de estos, no registran el lugar donde colocan sus propias minas, con lo que no podrían indicar donde están. En ocasiones han sido víctimas de sus propias minas.

Aún queda mucho trabajo por hacer, pero mientras el gobierno y los rebeldes no solucionen el conflicto y se proceda a eliminar todas las minas y explosivos, la población civil, y sobre todo l@s niñ@s son los que más riesgo corren.

El próximo artículo hablará sobre “la violencia y la gestión del stress”, y los talleres que se realizan con mujeres con este fin. Pudimos asistir a uno de ellos en una aldea, y mientras estábamos allí nos informaron de que habían encontrado un obús sin explotar en las inmediaciones de la aldea. Esta vez hubo suerte y lo vieron a tiempo…

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Programas educativos: Building for Life

Miércoles, 3 de Octubre de 2007 Pedro Guerra Sin comentarios

Durante nuestra visita a Senegal tuvimos la oportunidad de visitar muchas escuelas en las que Unicef ya está trabajando y otras en las que va a comenzar a trabajar en próximas fechas.

Resulta muy alentador comprobar como cambios muy simples en las escuelas pueden mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas y de las comunidades en la que viven.

El trabajo de Unicef consiste en un paquete básico de medidas que progresivamente van mejorando las condiciones de las escuelas al mismo tiempo que crea capacidades en los alumnos y sus familias.

Las medidas comienzan por la provisión de agua y de saneamiento de forma segura, a la vez que se va formando a los alumnos del centro en buenas prácticas higiénicas, como el lavado de manos.

Senegal_Escuelas_Higiene

En las cuatro regiones en las que Unicef ha lanzado este programa las cifras son las siguientes: 2.032 escuelas de las que el 67% no tienen agua, el 88% no tienen electricidad, el 51.7% no tienen letrinas y el 48.6% no tienen programas de alimentación.

Los objetivos principales de este programa llamado “Building for Life” son:

  • Aumentar los resultados cualitativos en educación, favoreciendo la asistencia y permanecia de l@s alumn@s, formando a los profesores y favoreciendo la igualdad niño-niña.
  • Buenos hábitos para la vida, mejorando las prácticas sanitarias e higiénicas, y sensibilizando sobre el respeto y la tolerancia hacia los demás.
  • Fortalecer las comunidades, y aumentar el apoyo de las comunidades a la escuela, la comunidad debe sentir que la escuela es parte de ella y debe trabajar para su mejora, a través de la implicación de padres y profesores.

Una vez que se ha conseguido el dotar de agua, en colaboración con el PAM, se anima a las escuelas a que cultiven sus propios huertos, con un doble objetivo, fortalecer los programas de alimentación escolar, y formar tanto a padres como a hij@s.

El trabajo es más fácil en aquellas zonas que no se han visto afectadas por el conflicto o que lo han sido levemente, pero en aquellas que han sido afectadas y que aún hoy lo siguen siendo la cosa se complica. Los caminos, senderos y zonas de cultivo son susceptibles de estar minadas, lo que conlleva un grave peligro para toda la población. L@s niñ@s se ven afectados en su vida diaria, pueden pisar una mina al ir a la escuela, al trabajar en el campo con sus padres, o al jugar en su tiempo libre.

Senegal Carteles Información Minas

Por estos motivos uno de los principales programas de Unicef en esta región consiste en la sensibilización y en la capacitación de todos los miembros de la comunidad sobre como detectar la presencia de minas y que hacer en caso de sospechar que la zona en la que se encuentran está minada.

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