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Archivo para Abril, 2008

El precio del hambre

Jueves, 24 de Abril de 2008 Inés Lezama 7 comentarios

En un país en el que el 75% de las necesidades alimentarias proviene del exterior, es casi seguro hablar de inseguridad alimentaria, pero aún lo es más cuando los precios de los alimentos suben como la espuma y llega el periodo de escasez.

Los programas especiales de intervención se vuelven rutinarios cuando año tras año, y ya desde el 2004, hay que poner en marcha medidas para paliar la subida de los precios mediante la donación de alimentos o la puesta en marcha de tiendas que venden alimentos subvencionados. Estas medidas ayudan a compensar la subida y a que los comercios cercanos bajen sus precios por competencia.

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© UNICEF/Mauritania/Pirozzi 2006

Mauritania, como otros países de la región del Sahel, sufre del mal del hambre, un 29% de la población rural se ve afectado por la inseguridad alimentaria. Esta crisis acentúa la vulnerabilidad de los sistemas de producción pastoral tradicionales, especialmente de los sistemas nómadas que son la principal fuente de alimentos y de ingresos. Muchas personas dependen del ganado para su subsistencia y que ve amenazada su existencia por la escasez de pastos.

Los más vulnerables ante esta situación son como siempre los niños que verán medradas sus oportunidades de desarrollo futuro sufriendo muchos de ellos de hambre. La malnutrición aguda severa, que provoca un adelgazamiento extremo y puede llevar a la muerte, es una de las formas de malnutrición que más esta afectando en el país, las cifras de las ultimas encuestas así lo revelan.

El programa de nutrición de UNICEF, junto con sus contrapartes esta haciendo especial énfasis en el tratamiento de este tipo de malnutrición poniendo en marcha centros de recuperación nutricional de distinto grado. Mi trabajo aquí se centra en supervisar los centros.

En el poco tiempo que llevo aquí, he visto casos de malnutridos, pero uno de ellos me ha llamado especialmente la atención. Se trata de un niño pequeño con un diagnostico más o menos grave. Lleva poco tiempo en el Hospital de Nuakchot. El pediatra destaca que la situación de este niño no es consecuencia de la falta de recursos sino de la negligencia y desconocimiento de los padres. Esto sí que choca, mientras que muchos mauritanos ven afectada su accesibilidad a ciertos alimentos básicos, otros pocos no saben cómo alimentarse.

Y es que en las intervenciones relacionadas con la nutrición de nada sirve pone enmarca programas de ayuda y de distribución de alimentos terapéuticos sin educar en nutrición a la población.

El precio del hambre es la falta de recursos y de qué llevarse a la boca, pero también algo muy importante, que es la falta de conocimiento sobre cómo hay que alimentarse…

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© UNICEF/Mauritania/Pirozzi 2006

Hacia “la patria de los hombres íntegros”

Martes, 22 de Abril de 2008 Yolanda Romero 1 comentario

Ouagadougou 6 abril 2008

Hemos quedado en el aeropuerto de Barcelona, en la Terminal B, en la estatua de Botero. Nunca una escultura se habrá convertido en algo tan funcional. Nos encontramos allí los dos miembros del Comité de Catalunya de la Joint Misión del UCE: Concha Ares y yo misma.

Tomamos el avión hacia Charles de Gaulle, también conocido como Aeropuerto Roissy, en el área metropolitana de París. Allí hallamos a nuestros compañeros de Bilbo: Carlos Epalza y Elsa Fuentes. Después de un rápido y energético zumo de naranja (por el que pagamos diez minutos de espera, además del precio habitual) embarcamos rumbo a Ouagadougou.

Llegamos a la capital de Burkina tras 7 horas y media de viaje. El paisaje de Ouagadougou se dibuja en el horizonte: tierra árida, luminosidad que hiere los ojos y un aire caliente difícil de respirar. Salimos del avión y nos dirigimos hacia la puerta de entrada al antiguo Alto Volta para obtener los visados. Una marabunta se agolpa en el mostrador mientras el funcionario reparte los impresos de solicitud, previa entrega de los pasaportes. Empieza la espera. Mientras tanto observamos ávidamente los rasgos de los burkineses: sus peinados maravillosos, verdaderas obras de arte; sus ojos almendrados y sus labios carnosos; las formas voluptuosas de sus mujeres…

Tras una media hora de espera nos rescata el equipo de bienvenida de UNICEF Burkina. Nos saludan entre otros el representante de país, Hervé; Mamadou Bagayoko, Responsable de la Sección Educación y Jean Jaques, Program Officer de la Sección Educación.

Primer contacto y primer hotel. Nos alojamos en el Palm Beach, curioso nombre en un país sin playa. Ouaga tiene una población de un millón dos cientos mil habitantes, según el censo de 2006 y tiene como idioma vehicular el francés.

En el hotel tenemos nuestro primer contacto con la política del país. No, no es un meeting, es el retrato omnipresente de Blaise Campaore, presidente de Burkina desde hace 20 años.

Ouagadougou, 7 de Abril

Nos despertamos con el alba y nos recoge un coche de UNICEF. Nos dirigimos a la sede de las Naciones Unidas en Ouaga, diminutivo con el que se conoce la capital del país. Allí mantenemos una reunión de presentación con los miembros del equipo de UNICEF en Burkina. Mostramos los objetivos de la visita y conocemos a la delegación del Comité Nacional de Eslovenia que llega acompañada de su Embajador Lado Leskovar, ganador de Eurovisión en 1967.

Tras la entrega de regalos que incluye una bolsa con pines, cintas para móviles y dulces típicos del País Vasco, nos dirigimos a los coches para conocer a los ministros de Educación y de Bienestar Social.

El MEBA
Al llegar al Ministerio de Educación Básica y Alfabetización descubrimos que el ministro tiene nombre de mujer. Vestida en azul ultramar, nos habla de las prioridades de su Ministerio y del trabajo conjunto con UNICEF. Transmite energía y entusiasmo. Carlos Epalza le entrega la medalla del 50 Aniversario de UNICEF que recoge con gratitud.

Una entrevista con el cámara de la delegación eslovena pone punto final a nuestra visita.
Salimos rápidamente y nos dirigimos al MASSN.

MASSN
En el Ministerio de Asuntos Sociales y Solidaridad Nacional también nos da la bienvenida una mujer. Estos dos primeros encuentros son un ejemplo de la importancia de la mujer en la sociedad burkinesa.

 

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© UNICEF / Yolanda Romero. La Ministra de Bienestar Social junto al representante de UNICEF en Burkina Faso y la representante de UNICEF-Catalunya

La Ministra, de discurso pausado, se extiende más que su homóloga de educación. Nos habla de las dificultades de la infancia en su país. El primer tema del que nos habla son los BISONGO, término local que alude a las guarderías. La incorporación de la mujer al mundo laboral, la necesidad de crear un contexto protector y la promoción de la familia en el horizonte de la infancia han llevado a la creación de guarderías.

También nos habla de la deserción escolar en primaria y de los niños de la calle. Según un estudio de 2002 se calculó la existencia de 2.500 niños de la calle en las grandes ciudades de Ouagadougou y Bobo Diulasso.

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El doble escenario de República Dominicana

Jueves, 17 de Abril de 2008 Pilar Orduña García 12 comentarios

Pilar Orduña García es Asistente de Desarrollo Integral Infantil en Santo Domingo, República Dominicana.

Hoy es 17 de abril y acabo de cumplir ya seis meses en República Dominicana. Al principio, lo confieso, el destino en el terreno de mi beca en UNICEF me dejo perpleja… “¿¿Republica Dominicana??” me lo repetí varias veces hasta que, buscando la aprobación de una de mis compañeras, a la que destinaban a Perú, ella miró de reojo mi TOR y asintió: “sí, sí… Dominicana… ¡menuda suerte guapa!”. La verdad es que en esos momentos no alcanzaba a saber cual podía ser mi función en las oficinas de un país, en el que todo me sonaba a resorts, playas, paraíso, pulseritas de todo incluido y algún anuncio publicitario de ron.

Tuve la suerte de poder contactar con las tres compañeras que se encontraban en el país, y por ende en las oficinas trabajando en lo que pronto para mi seria mi rutina. Compartir con ellas mis absurdas dudas de principiante me sirvió para empezar a configurar en mi cabeza los primeros esbozos de cómo era el país y la ciudad a la que volaría en cuestión de semanas.

Creo, no obstante, que es importante no conocer todos los detalles de un nuevo destino, sino guardar una parte para construirla cada uno in situ, desde cero para poder sorprenderte y analizar las cosas desde uno mismo. Para, en definitiva, vivir nuestra experiencia con la mayor intensidad y no dejarnos llevar por los típicos tópicos que a todos nos terminan por obnubilar.

El caso, es que este país de ensueño, de paisajes de postal no ha dejado de sorprenderme, mostrándome las mil caras más que se esconden tras Punta Cana y Bávaro.

Mi labor se centra en el área de Desarrollo Integral Infantil. Os lo resumiré diciendo que hago un poco de todo, aunque que sé que es muy poco aclarador. Para que os hagáis una idea, a los días de mi llegada el cielo inmaculado azul del país se tornó en un color grisáceo y empezó a llover, y a llover, y a llover hasta el punto que el país se declaró en emergencia y supimos que lo que teníamos encima se llamaba “Noel”, una tormenta tropical que pocas semanas después se siguió con otra, “Olga”, y que dejo el país patas arriba. No había tenido tiempo de salir de Santo Domingo; prácticamente ni de conocer otras calles que no fuesen las que me quedaban de camino a la oficina. Pero en ese momento, salimos a terreno a conocer el estado de las comunidades y tuve la oportunidad de empezar a moverme por el país. Ese puedo decir que fue el primer contacto real con la población y el país dominicano, que tenía poco que ver con las imágenes acostumbradas. Más bien, no tenía nada que ver. Visitamos decenas de escuelas, pabellones que se habían convertido en refugios, donde vivían temporalmente cientos de personas que se habían quedado sin nada, sin comida, sin colchón, sin ropa, sin casa…

Los primeros meses de mi llegada, los pasé prácticamente en torno a la emergencia, como es obvio, el país estaba suspendido completamente. Nos dedicamos a preparar kits de emergencia desde UNICEF, con alimentos, con pañales, con materiales para las escuelas, incluso se emprendió la construcción de carpas-escuela, ya que varias escuelas habían desaparecido completamente del paisaje.

Poco a poco, con la calma que caracteriza la región del Caribe, las cosas fueron recuperando su ritmo y, aunque no por completo, de nuevo en la oficina fuimos recuperando la rutina.

En esos momentos UNICEF estaba apoyando una diplomatura en “Roles de la familia en el Desarrollo Integral Infantil” y estaba a punto de concluir, tuve la experiencia de poder estar en la defensa de las tesinas y de asistir a la clausura del mismo. Es un programa muy interesante destinado a concienciar a los maestros, familias y comunidades de la importancia de los niños especialmente de 0 a 5 años. También, en las mismas fechas, en el país se conformaba una “Mesa Consultiva de Primera Infancia” en la que UNICEF junto con las ONGs, instituciones gubernamentales y demás actores involucrados en la infancia sentaban los cimientos de un nuevo órgano encargado de velar por los mas pequeños del país. Tuve la oportunidad de conocer las reuniones de alto nivel y de poder trabajar en los documentos base de lo que, estoy segura, no tardando mucho será un gran paso para la infancia del país.

Ahora me encuentro dando seguimiento a un programa que se inició hace ya más de un año, en el que UNICEF dotó de materiales a centros educativos de todo el país, para mejorar la calidad de la enseñanza de los mismos. Es una de las partes que más me gusta de mi trabajo. Salir a terreno es, sin duda, la forma más fácil y real de conocer cómo funciona la vida dominicana. El monitoreo me ha permitido conocer una decena de provincias y municipios del país y, sobretodo, acercarme a casi 50 escuelas donde la infancia tiene cara, nombre y apellidos.

Pilar_trabajando

Es muy enriquecedor, aunque también muy decepcionante. El panorama a veces, de escuelas con goteras, sin baños, con pizarras desgastadas, a menudo sin sillas suficientes para todos… te deja un sabor amargo y sobre todo un sentimiento de impotencia frente a un Estado que no destina sino una miseria a Educación (Republica Dominicana es el segundo país de America Latina –el primero es Haití- que destina la menor parte del presupuesto del Estado a educación). Sin saber, o sin querer saberlo, que en definitiva invertir aquí es, sin duda, invertir en el futuro.

Dominicana es un país complejo, la riqueza y la pobreza se dan la mano a cada rato; en una esquina se puede cruzar la imagen de una limousine o de un gran jeep que avanza en la misma calle donde un joven desaliñado y descalzo rebusca en la basura, puedes pasar en 20 minutos de un paisaje de techos de zinc a unas casas de primera con vistas al mar. Yo creo que nunca conseguiré habituarme a este doble escenario, ni a otras muchas cosas que suceden en el día a día mientras los gobernantes se empeñan en mirar a otro lado, como si no fuese con ellos la cosa.

Pero sin embargo, me siento útil aquí, porque creo en el trabajo que hago y eso es sin duda la mejor recompensa. Aunque a veces me desespero con las eternas reuniones y los inalcanzables plazos en los que transcurren las cosas, siento que la labor de UNICEF y en definitiva mi compromiso estando aquí, dentro de la agencia, apoyando a la infancia dominicana, es la mejor manera de poner mi pequeño granito de arena para mover las tuercas en otro sentido, en otra dirección, hacia un país (y en definitiva un mundo) más de todos, más de los niños y niñas.

Primeros días en Mauritania

Jueves, 3 de Abril de 2008 Inés Lezama 4 comentarios

Mapa MauritaniaMi nombre es Inés Lezama, y durante los próximos meses en los que voy a estar trabajando en la oficina de terreno de UNICEF en Mauritania, intentaré acercaros la realidad de este país a través de este blog.

Llevo aquí sólo tres días, pero dan para mucho. Los 50 grados que marca el termómetro del BNP, la arena que flota en el aire y la vestimenta de sus gentes, me recuerda que no estoy lejos del desierto. Y es que aquí en Nouakchott la vida gira en torno a lo que exigen las condiciones sobre todo climáticas.

Es imposible seguir el ritmo desenfrenado que llevamos en España, intentado llegar a todo, trabajo, casa, familia, amigos, ocio. Se disfruta del tiempo de otra forma, es más pausado, aunque hay mucho que hacer. Aún estoy instalándome en lo que será mi destino por un tiempo. No he visto demasiado del trabajo de UNICEF en el terreno, pero estamos en un momento importante de trabajo en la oficina.

Pero la semana que viene ya estaré inmersa en mi nueva tarea; apoyo al seguimiento y control de calidad de los cuidados de la malnutrición aguda.

La malnutrición es una prevalencia alarmante en el país, y en concreto la aguda, al igual que en otros de la región del Sahel, cuyas tasas aumentan mucho en los años de escasa lluvia.

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