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Archivo para Mayo, 2008

Las cicatrices del Nargis

Lunes, 19 de Mayo de 2008 UNICEF Myanmar 1 comentario

El Representante de UNICEF en Myanmar, Ramesh Shrestha, nos narra su experiencia en primera persona tras visitar algunas de las áreas afectadas por el ciclón Nargis.

El pasado sábado yo era uno de los más de 50 diplomáticos y trabajadores de las Naciones Unidas que el Gobierno de Myanmar llevó a conocer las áreas afectadas por el ciclón y los esfuerzos de asistencia del Gobierno. Éramos tres grupos y el nuestro visitó cuatro lugares, entre los que se incluía Labutta, una de las zonas más afectadas en el delta del río Irrawaddy.

Tiempo para compartir

En los lugares que visitamos había 59 campos para refugiar a miles de personas desplazadas. En un campamento había 200 tiendas que albergaban a más de 2.800 familias. Cada tienda cobijaba a más de 4 familias. La intimidad se ha convertido en un lujo en estos lugares debido a la masificación. También visitamos 2 escuelas que están albergando a casi 6.000 personas.

La pagoda local y las oficinas de la concejalía del distrito se han convertido en almacenes de suministros para la población desplazada. También vimos grandes barcos descargando suministros en botes más pequeños para la distribución tierra adentro a través de los canales de agua.

Almacenes provisionales

En los hospitales locales, vimos niños y niñas traumatizados, niños y adultos con fracturas óseas, heridas y dislocaciones. Algunos médicos habían llegado desde Yangón para prestar asistencia en las clínicas locales. Aún se necesitan más especialistas médicos, especialmente cirujanos ortopédicos.

Había agua, agua y agua en todas partes. El nivel freático es elevado y aún llueve intermitentemente, lo que ha generado graves dificultades en la gestión de las aguas residuales. El rebosamiento del alcantarillado debido al exceso de lluvias se está convirtiendo en un peligro para las vidas de quienes se refugian en el campamento.

Agua, agua y más agua

Las marcas psicológicas que ha dejado el Nargis durarán mucho tiempo, especialmente para los niños y niñas que han perdido a sus padres y familiares cercanos. Sin embargo, ahora la prioridad es asegurar un acceso continuo al suministro de alimentos, el agua potable, el saneamiento y a un refugio adecuado.

El Gobierno planea llevar a los desplazados que actualmente se refugian en escuelas a nuevos campamentos, para que así puedan reiniciarse las clases. También hay familias que quieren regresar a sus pueblos para reconstruir sus vidas con lo que tienen y con el apoyo que puedan conseguir, pero la naturaleza no parece estar de su parte ya que continúa el mal tiempo y comienza la estación del monzón.

Los voluntarios de la Cruz Roja de Myanmar, la comunidad de empresarios locales y el ejército han prestado apoyo en la distribución de suministros de emergencia. Pero, debido a la magnitud del problema, sus energías se agotarán pronto. Los trabajos de ayuda de emergencia y rehabilitación requieren profesionales preparados en hacer frente a emergencias. Los suministros escasean y creemos que aún hay comunidades remotas e incomunicadas que no han recibido ninguna ayuda.

Mientras tiene lugar la actual ayuda de emergencia tiene que diseñarse sin demora un plan de rehabilitación a medio plazo que permita a la población afectada volver cuanto antes a algo parecido a lo que era su vida normal. Esto incluye la rehabilitación de las tierras agrícolas y la reconstrucción de miles de escuelas y otras infraestructuras públicas.

UNICEF cuenta actualmente con 30 miembros de su personal en varias zonas afectadas por el desastre, trabajando conjuntamente con la Cruz Roja de Myanmar y el personal del Gobierno en la distribución de suministros de emergencia y realizando evaluaciones que servirán para las actividades de rehabilitación y reconstrucción.

Desplazados

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Las enormes desigualdades de México

Jueves, 8 de Mayo de 2008 Amaia López 8 comentarios

México tiene el ingreso per cápita más alto de Latinoamérica. Es un país que tiene muchos recursos naturales, que tiene fuertes capacidades y que es considerado como la decimocuarta economía mundial (según datos de la OCDE). Viniendo de trabajar en una ONG de África, el panorama se me antojó bastante tranquilo cuando decidieron que mi destino fuera UNICEF en México.

Pero en este país, más del 50 por ciento de los niños viven en situación de pobreza en estos momentos, y esto es muy grave. Si hablamos de la situación de un niño mexicano tenemos siempre que especificar de qué niño estamos hablando, porque hay enormes diferencias: no es lo mismo hablar de un niño indígena en una comunidad aislada de Chiapas o un niño que vive en el norte, en Monterrey por ejemplo, o un niño que vive en los suburbios de la Ciudad de México… Eso es algo que me quedó muy claro desde mi primera visita a terreno con UNICEF: los niños y niñas de México no gozan para nada de las mismas oportunidades de desarrollo.

Por eso UNICEF México se empeña en seguir hablando de niñez y pobreza, de educación y trabajo infantil, de niños migrantes, violencia, VIH/SIDA, de explotación sexual…y por eso la comunidad internacional no debería olvidarse de México.

Desde el área de comunicación tratamos de que esto no suceda y lo hacemos recordando a las instituciones políticas y a la sociedad en su conjunto que todavía hay, por ejemplo, 1.2 millones de niños y niñas fuera de la escuela, generalmente niños (y sobre todo niñas) de comunidades indígenas rurales.

En la más reciente visita a terreno que he hecho a Yucatán (de donde son las fotos que os comparto) pude conocer de cerca el programa “Escuela Amiga” de UNICEF. “Escuela Amiga” inició en 2001 para garantizar el derecho a recibir una educación de calidad de los niños y niñas en comunidades indígenas. El programa fomenta la enseñanza de la lengua indígena materna (maya, en este caso) con el uso de español como segunda lengua. Y los resultados están siendo excelentes no sólo en el acceso de los niños a la escuela sino, sobre todo, en la permanencia de los mismos durante su educación primaria, ¡y también en la secundaria!

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©UNICEF/México/MRamos. Amaia López, Asistente del Área de Comunicación de UNICEF en México conversa con varios niños en la Escuela Amiga José Primitivo Chan en el municipio de Cansacahab (Yucatán, México).

El pasado 30 de abril estuvimos celebrando el Día del Niño en México. Me ha parecido una fecha muy oportuna para contarles todo esto. Hace pocos meses ocurrió un desastre: tuvimos las peores inundaciones de los últimos 50 años en México, con tres cuartas partes del estado de Tabasco inundadas y fuertes deslizamientos de tierra en Chiapas. Varias personas murieron y los niños y niñas de estos estados se vieron muy afectados por la catástrofe. UNICEF estuvo allí entonces y continúa hoy trabajando en la zona.

Pero no podemos acordarnos de lo necesaria que es la cooperación con México sólo cuando ocurre una catástrofe como aquella. Por eso, desde la oficina de UNICEF en México seguimos trabajando para que el no cumplimiento de los derechos de los niños y las niñas mexicanos sea algo visible, especialmente su exclusión de la educación, de los servicios de salud y de una protección eficaz contra la violencia, el abuso y la explotación.

Son muchas las áreas donde trabaja UNICEF en México e importantes los avances que está consiguiendo, podéis echar un vistazo en la web de UNICEF.

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©UNICEF/México/MRamos. Marcelo Mazzoli, Jefe de Educación de UNICEF México y Amaia López, Asistente del Área de Comunicación visitan la iniciativa Escuela Amiga en Yucatán

Amaia López Castelo es cooperante vasca en el Área de Comunicación de UNICEF en México desde agosto de 2006